Gálatas 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
¿Quién siembra semillas de mango para cosechar mandarinas? Nunca pasará.
Cuando analizamos las escrituras nos encontramos frente a un grupo de leyes espirituales que debemos de conocer, para poder vivir una vida abundante en Dios. Una de ellas es la ley de siembra y cosecha.
Esta ley establecer que aquello que tu siembras, es lo que cosecharás. ¿Qué simple, no? Puede parecerlo, pero no demostramos conocerlo en nuestras actitudes. Cuando actuamos de manera incorrecta, esto tendrá consecuencias en nosotros. Siempre sucede así, tarde o temprano.
Por ejemplo, por la ley de la gravedad podemos caminar. Si nos tiramos de una torre, no quedaremos flotando, sino que caeremos. Esta ley se cumple, queramos o no. De la misma manera, la ley de siembra y cosecha se cumple, aunque no creamos en ella.
La ofensa, la mentira, la fornicación, el adulterio, la falsedad, la enemistad, el odio, la musmuración, etc., son semillas que no debemos de sembrar, para que ese "árbol" no crezca en nosotros. Debemos de cuidar nuestras actitudes y acciones, para que no cometamos errores que terminen en consecuencias desagradables para nosotros.
Así mismo, la palabra dulce, el amor, la amistad, la mansedumbre, la templanza, la verdad, etc., son semillas que debemos sembrar en todas partes, para que podamos tener una buena cosecha. Al manejar en la ciudad de Santo Domingo, trato de poner en práctica el ceder el paso y he visto como muchas veces me ceden el paso, en una situación que, usualmente, no me lo cederían. Pero y ¿si no logro ver la cosecha? Debes seguir sembrando, porque SEGURO que se hará realidad.
Espero que sean edificados con este mensaje y cambiemos aquellas cosas que serán una mala cosecha para nosotros.
Bendiciones.
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