viernes, 3 de febrero de 2012

Oidores y hacedores

Santiago 1:25 Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

El conocimiento que vamos adquiriendo en la vida es para ponerlo en práctica. Ningún profesional termina una carrera, para guardar el título, sino que desea ejercerlo y se enfoca en ello. Así mismo, Dios quiere que oigamos sus consejos y los pongamos en obra.

Cuando recibimos una información de la Biblia, y no la ponemos en práctica, nos convertimos en pecadores. La Palabra dice que se cuenta como pecado a aquel que sabe qué debe hacer y no lo hace. De manera que no es de sabios guardar en nuestro subconsciente las informaciones, sin llevarlas a una obra. 

Es lo mismo que si fuésemos a correr una carrera. Somos entrenados y se nos dan todas las técnicas necesarias, pero no vale de nada si no aplicamos esas herramientas que nos han sido dadas. De la misma forma, la Biblia muestra la sabia manera de vivir y es conveniente pongamos en práctica lo que hemos aprendido. La fe sin obras es muerta.

En el versículo del inicio se nos dice que, cuando ejecutamos lo que estamos aprendiendo, somos bienaventurados. Esta condición afecta todas las áreas de nuestra vida y Dios no falta en el cumplimiento de su promesa.

Así que, seamos sabios y pongamos en práctica aquellos buenos consejos que se nos dan y, sobre todo, las recomendaciones de Dios para una vida abundante.

Dios les bendiga!

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